Las imágenes del proyecto fotográfico «Paisajes Escritos» interpretan y reproducen la realidad objetiva así como la reitero y la reproduzco a través de mi realidad subjetiva. Entre la imagen y mi ojo, la cámara traduce y experimenta la sutil diferencia que existe entre el ver y el observar. Como decía la fotógrafa paisajista Cameron, «la combinación de lo real y lo ideal enriquece el arte fotográfico, el desafío es capturar la realidad preservando toda la devoción a la poesía y la belleza».

En el tríptico de «Paisajes Escritos» son los signos y su simbología lo que evocan el entorno real, mezclando así el sensorial con el estético y la idea de capturar un paisaje desde su distancia y su proximidad en una misma imagen y en su mismo concepto.

El proyecto es también una metáfora a la vida misma y sus tres fases fundamentales desde el origen y nacimiento, el agua como elemento primordial y sus esencia sagrada. El reflejo de la rama en el agua revela el elemento arquetipo mas primordial y fértil, el pescado como símbolo de nacimiento y trasformación común en muchísimas culturas.

La segunda secuencia fotográfica quiere representar la toma de consciencia de la parte emotiva/sensorial.  En este bautizado sismógrafo sensorial de una napolitana en la nieve, el paisaje esta intencionalmente recreado y reinventado, las fotos rompen perspectivas como en un terremoto que plasma el respiro de la tierra, así como los latidos del corazón se alteran delante de un emoción rompiendo las perspectivas naturales y recomponiendo el intimo paisaje nevado.

La tercera línea, escrito en las corriente, es el fluir de las imágenes en nuestro pensamientos, son las emociones que mutan, que cambian, que se contradicen en relación al punto de vista y en el momento en la que las experimentamos. Y hablan sobre todo de la fragilidad de estos al mirar intimo y personal, su dependencia da el tiempo, da sus distancias y sus variables naturales. Todo aparece y desaparece, los reflejos cambiantes en las olas diminutas que hasta la pluma de un pájaro puede recrear y redibujar como nuestras onduladas perspectivas en un infinito imaginar de nuestros fractales de paisajes interiores.